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la tribuna
. escuela de derecho . abril 2016
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Ante la ya sobresaturada competencia que
existe en el mundo jurídico uno siempre se
hace esa pregunta, ¿Por qué sigo estudiando
derecho? En mi opinión esta respuesta no
es una que pueda darse de una manera breve,
para contestarse uno tiene que remontarse a
los años en los que decidió entrar a la carrera
y recordar por qué fue su ingreso a derecho,
tal vez fue porque no había de otra, muchos
piensan que es porque en esta carrera no se
ven las matemáticas (vaya error), o porque
supuestamente es una carrera sencilla según
la“vox populi”, también existen otros que en-
traron a la carrera de derecho porque genui-
namente les gustaba sin saber que esperar de
ella, ese es mi caso. Cuando ya hace muchos
años entre a esta carrera me di cuenta que
no era para nada lo que yo me imaginaba,
porque siendo sinceros cuando se piensa en
derecho todos nos imaginamos a los aboga-
dos que vemos en series o películas extranje-
ras, aquellos seres siempre bien vestidos, con
dentaduras perfectas y automóviles último
modelo, quienes caminan por la corte defen-
diendo la justicia y salvando a los oprimidos
por un sistema que los llevo ahí de manera
LUIS ALBERTO AMARAL CRUZ (seguridad social)
¿Por qué sigo estudiando
derecho?
equivocada, convenciendo al jurado dándo-
les un discurso sobre la moral y los valores.
Bueno, nada de eso es verdad, el sistema de
educación superior en México permite que
existan muchas escuelas de Derecho tan solo
en Celaya hay aproximadamente 17, ¿se ima-
ginan la cantidad de abogados que existen?
Ergo, si existen muchas escuelas la lógica
dicta que existen muchos abogados. Yo tuve
la oportunidad de poder trabajar durante
dieciocho meses para el Ministerio Publico
Estatal, en ese tiempo aprendí muchísimas
cosas, muchas buenas y muchas malas. Al
fin y al cabo enseñanzas que dependiendo
de los valores de cada persona podrían ser
utilizados o combatidos, te das cuenta que
desgraciadamente el sistema esta tan satu-
rado que es imposible ser completamente
productivo, y que sobre todo mientras más
gente conozcas más fácil será llevar a buen
fin tus pretensiones. Pero bueno, como decía
el maestro Carlos Monsiváis: “Ya no le diga
cinismo, dígale sinceridad.” Al poder ver de
cerca y trabajar dentro ese sistema te das
cuenta que los abogados que ves en la series y
películas no son más que personajes ficticios,