Page 17 - noviembre 2015
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cual, en parte estará influenciada por la edad o procesos de resorción así como       17
también, por trauma, movimientos ortodóncicos o enfermedad periodontal. En
consecuencia, la posición del foramen apical y de la unión cemento-dentina no
presenta una localización espacial específica. El foramen apical puede estar
localizado en cualquier punto de la superficie radicular mientras que la unión
cemento dentina podría estar localizada a 3mm por encima del ápice radiográ-
fico, por lo que la ayuda que brindan los

localizadores ápicales será de gran importancia para determinar una longitud de
trabajo mas fiable.
Los localizadores apicales tuvierón sus inicios gracias a investigadores japone-
ses quienes fueron los precursores en el diseño de estos aparatos. Los primeros
localizadores ápicales se basaron en un circuito que introdujo un aparato, en
los tejidos orales, para medir la resistencia periodontal, conocidos como locali-
zadores de primera generación.
La resistencia, así como la impedancia miden a dificultad que tiene la electri-
cidad para pasar a través de algún material. En general, cuando la corriente
eléctrica es continua, se habla de resistencia; si la corriente es alterna, hablamos
de impedancia. Los primeros localizadores ápicales emitían una  corriente eléc-
trica continua y medían la resistencia de los tejidos al paso de ella.
Los localizadores de ápice de segunda generación utilizarón el principio impe-
dancia absoluta, los de tercera generación utilizan dos frecuencias diferentes
para localizar la mayor constricción ápical y finalmente los localizadores de
cuarta generación, que son similar a los localizadores de tercera generación ya
que utiliza dos frecuencias separadas.
Los actuales, emiten también una corriente leve, pero de tipo alterno y miden
la impedancia entre el tejido apical y la mucosa bucal. Los tejidos blandos buca-
les conducen la electricidad con relativa facilidad, en cambio los tejidos duros
tienden a oponer resistencia al paso de la corriente eléctrica actuando como
aislante. De esta manera, si por un lado tenemos un electrodo colocado en el
labio, es decir, mucosa bucal, y por otro lado un electrodo en el diente a examinar,
al activar el sistema del Localizador Apical, tendremos el paso de una corriente
alterna muy pequeña entre los dos electrodos.
Es así como vemos que a través del uso de la corriente alterna y la determina-
ción de la impedancia, podemos determinar el área donde termina el conducto y
comienzan los tejidos periapicales. De aquí se deriva una utilidad anexa de estos
aparatos, ya que al enfrentarnos a dientes con cámaras pulpares calcificadas,
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