Page 18 - noviembre 2015
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es posible comprobar si la apertura que hemos hecho, la hemos realizado sobre 18
pulpa o sobre periodonto vía perforación, evitando así, ampliarla.
LOCALIZADORES DE PRIMERA GENERACIÓN
En 1918, Cluster afirmó que el sistema de conductos radiculares podría ser
medido a través de una corriente eléctrica. Poco se hizo con esta idea hasta que
en 1942 Suzuki describió un dispositivo que era capaz de medir la resistencia
eléctrica entre el ligamento periodontal y la mucosa oral, la determinó como una
constante de 6.5 Kilo Ohmios. Este principio no fue examinado hasta 1962 por
Sunada, quien realizó una serie de experimentos en pacientes y describió que
la resistencia eléctrica entre la mucosa oral y el periodonto era constante, sin
importar la edad del paciente, la forma o tipo de diente.
En 1987, Huang describió que este principio no es una característica biológica,
sino por el contrario un principio físico.
Lonue, basado en el concepto de que la resistencia eléctrica entre la mucosa
oral y el periodonto son constantes, realizó modificaciones que permitieron
incorporar el uso de sonidos relacionando estos a la profundidad de los conduc-
tos.
Posteriormente se hicieron modificaciones en los circuitos, haciéndolos más
compactos y fáciles de utilizar. Sin embargo, esta generación de localizadores
bajo el principio de “resistencia eléctrica”, provocaron a menudo mediciones
incorrectas, sobre todo en presencia de electrolitos, tejido pulpar, o en presen-
cia de una excesiva hemorragia.
LOCALIZADORES DE SEGUNDA GENERACIÓN (Impedancia)
Esta nueva generación de localizadores fue desarrollada a finales de 1980
para mejorar las deficiencias encontradas en los localizadores de resistencia
eléctrica (primera generación). Esta generación utilizó el principio de impedan-
cia, el cual consiste en un mecanismo eléctrico donde la impedancia más alta se
encuentra en la constricción apical, basado en la teoría de que el conducto radi-
cular, al ser un tubo largo y hueco, desarrolla una impedancia eléctrica que sufre
un descenso brusco a nivel de la union cemento dentina y que, en consecuencia,
puede medirse eléctricamente. Sin embargo, se cuestionó que este principio
pudiese aplicarse a un sistema de conductos con complicaciones anatómicas.
Basado en este postulado físico distinto, se comercializaron los localizadores

